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miércoles, 23 de diciembre de 2015

NUESTRAS ESPOSAS Y CONYUGES SOBREVIVIENTES

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NUESTRAS ESPOSAS Y CONYUGES SOBREVIVIENTES

  La vida militar, la vocación de servir, el desempeño especializado en las filas activas de la Fuerza Armada Venezolana, en cuarteles, unidades aéreas, unidades navales, en las fronteras y en cualquier lugar donde se cumpla con el sagrado indeclinable deber de servir a la patria, como figura ilustrativa integral se convierte en un apostolado.
Se nutre el espíritu desde los inicios con una carga de valores ciudadanos, familiares y patrios, entre otros, los cuales permiten delinear de manera programática al hombre de uniforme y, a la vez poder identificarlo por su comportamiento y poder predecir, cual es el camino o vía de su circunstancia de vida por transitar.
El estudio sistemático, el desempeño especializado, la integración en equipos de trabajo confiables, dinámicos y el cultivo de valores, hacen de la estructura militar, un ente homogéneo en la claridad del cumplimiento de la misión, con una visión integral  orientada en la búsqueda de los más caros intereses de la Patria; guardias en buques, fronteras, unidades aéreas, cuarteles, comisiones, estudios y mas estudios, mudanzas, ascensos, arrestos, recreación, alti-bajos, amistades, formación de familia....se centran en el militar, en la familia militar.
Asi, todos estos aconteceres para nombrar algunos, tienen un común denominador: la familia que cada individualidad, conformó; esposa, hijos, nietos, amigos, familiares, amistades, compañeros; así, cada núcleo hogar militar, introyecta las vivencias de ese militar: su andar, su transitar, su convivencia, su retiro de las filas activas de la Fuerza Armada, para continuar: " No Retirado ", y se llega a pensar que la sucursal del lugar de trabajo del militar, es su hogar.
Allí, el intercambio humano de experiencias y de vivencias es compartido con la esposa, con los hijos, con los padres, con la novia; tanto lo agradable como lo inesperado no agradable. Se construye un binomio indisoluble de la circunstancia; se va cristalizando de manera armónica un esquema humano, donde Dios está presente siempre y, donde las cargas y motivaciones hogareñas, gerenciales, de estudio, en la formación de los hijos, las ausencias por guardias, comisiones, traslados a otras guarniciones, entre otras, recae una responsabilidad en la esposa, en la conyuge sobreviviente.
 Así, quien rige incansablemente, en el tiempo la guiatura directa del hogar, es la madre esposa, es la conyuge sobreviviente; es la gerente de administración de ese núcleo familiar donde el calor y el amor siempre, están presentes. A esa gerente administradora comandante responsable de cualquier cantidad de tareas, obligaciones, responsabilidades, iniciativas, orientación digna a sus hijos y nietos, y todas las vicisitudes inimaginables ( no escritas ) en la ausencia del militar profesional, por sus compromisos con la Institución, devienen en un proceso de dirección y toma de decisiones que está presente sin dilación, ni equivocaciones.
  Se nos marchan al Cielo nuestros compañeros de armas y con su ausencia, el dolor presente en sus esposas, hijos, nietos, familiares y amigos; el recuerdo presente en ese hogar; ¡ no está presente el padre !; sigue al frente aquella dama, conyuge sobreviviente, con una enseñanza de vida, para la vida; adquirió para si, el mando para continuar llevando adelante la misión  y la responsabilidad de tener y mantener un hogar digno y honorable; les adorna y engalana: la entereza, la disposición para aceptar el reto que la vida nos tiene preparado. Continúa la familia militar, está ausente el padre y, continúa la madre sobreviviente entregando calor y amor; y gerenciando la unidad fundamental militar: la familia.
 Una sumatoria de entregas, cuyos totales van a conformar una definición-conclusión integral, que nos obliga e impone al diario justo reconocimiento individual y colectivo. No existe formula matemática, científica para intentar medir tanto la capacidad de entrega como la entrega en si para llevar adelante una empresa como el hogar, como lo han hecho nuestras madres, esposas, conyuges sobrevivientes y también nuestras hijas quienes han desempeñado y/o desempeñan, este rol de la vida.
El reconocimiento es diario, debe convertirse en una constante; hay un dicho popular y muy sabio que vale traerlo a este escrito: " La mujer hace al hombre "; y en  nuestra carrera/apostolado, como activos y hoy en Situación de Retiro, " No Retirados ", es válido, que: observando y midiendo todas las aristas/variables del dicho, vale decir que: todo ello, nos orienta a decir que del dicho al hecho,........ no hay dudas; la verdad está dada en cada uno de nosotros y, debe introyectarse e internalizarse en el corazón y en la meditación sobre está variable social de innegable valor para una sociedad, donde no se juzga con la debida óptica social legal, la valoración de este capital humano que: va hacia adelante siempre, en la búsqueda de entregar, sin esperar a cambio nada material; es una cultura arraigada y heredada de generaciones, de nuestras abuelas, madres, hijas, conyuges sobrevivientes. 
Para ellas donde se encuentren el calor y el amor de los IORFANOS.
Nuestras madres, esposas, hijas, conyuges sobrevivientes, son únicas y son nuestras.

Cnel Tomás Montes de Oca Lugo
Vocal Aviación JD IORFAN
                                     
                                                                                                              Turmero, 1 de Diciembre de 2015

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